InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Homilías>Peregrinaciones
   
 

Homilía
pronunciada por Mons. José Luis Dibildox Martínez, Obispo de la Diócesis de Tampico, en ocasión de la peregrinación de las Diócesis de Cd. Victoria, Matamoros y Tampico a la Basílica de Guadalupe.

Concelebraron Mons. Antonio González Sánchez, Obispo de la Diócesis de Cd. Victoria y Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de Matamoros.

5 de Agosto de 2008

El Evangelio nos recuerda la visita de María a su prima Isabel. Es el encuentro de dos madres; María ha recibido el mensaje del ángel, que le presenta el plan de salvación de Dios y le pide la aceptación para colaborar con ese plan: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti... el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios".

María, llena de fe, expresa su generosidad y total entrega al Señor; "Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho". A partir de ese momento, Dios se hace uno de nosotros; toma nuestra naturaleza humana para santificarla, asume nuestra pequeñez para damos su grandeza.

María es ya la Madre del Señor, la portadora de la salvación. María, con gran sencillez, guarda aquellas cosas en su corazón, pero Dios revela ese misterio a los humildes. Por ello, su prima Isabel descubre y contempla las maravillas del Señor: "¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?"

En este templo celebramos y recordamos la visita de María a nuestra patria. Una visita salvadora, porque invita al pueblo mexicano a creer en su Hijo Jesús. Una visita en la que María escoge como interlocutor y mensajero a un hombre sencillo y humilde, al indígena Juan Diego. Una visita en la que ella se nos muestra como madre de Dios y madre nuestra. "Sabe y ten entendido, tú el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios por quién se vive" le dice a Juan Diego, reafirmando las enseñanzas del Concilio de Éfeso, en el año 431: Oeotokos: Madre de Dios. Es madre nuestra, madre de todos los mexicanos, representados en San Juan Diego.

Hemos considerado a la Virgen de Guadalupe como un modelo de evangelización inculturada. La evangelización que realiza la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac tiene muy presente la cultura indígena; inculturando profundamente el Evangelio, María nos presenta la posibilidad de aprender, como ella aprendió, la pedagogía del Misterio de la Encarnación, modelo de toda inculturación, para hacer llegar al hombre de hoy la salvación respetando su identidad cultural.

Es bueno recordar y tener en cuenta el pasado de nuestra fe cristiana impulsada definitivamente desde el Tepeyac, pero debemos también considerar los desafíos del presente para provocar un futuro que se consolide bajo la guía del Espíritu Santo.

María de Guadalupe no es simplemente un hecho del pasado, sigue muy presente en el caminar de la Iglesia. Cinco siglos de historia son testigos de la presencia maternal y solícita de la Virgen de Guadalupe. Sus palabras, su mensaje, sigue vivo en el corazón de nuestros pueblos. Como el Verbo de Dios se encarna en María, así la Palabra del Evangelio se encarna en las diversas culturas de nuestro pueblo mexicano. El "Hecho guadalupano" nos permite comprender la fe y el amor de nuestro pueblo a la Morenita del Tepeyac durante casi 477 años.

Hoy, las diócesis de Cd. Victoria, Matamoros y Tampico, hemos querido venir para postrarnos ante la imagen sagrada de Santa María de Guadalupe, para expresarle nuestro amor, para venerarla y pedirle su maternal intercesión ante su Hijo Jesús.

A pesar de las situaciones adversas, los mexicanos vivimos intensamente nuestra fe. Gracias al acompañamiento e impulso de los sacerdotes, religiosas y demás agentes de pastoral, nuestra gente descubre a Dios en la naturaleza y en el hermano. Nuestra gente ama intensamente a la Virgen María. En todos los templos y capillas encontramos la imagen de la Virgen de Guadalupe. Con ella nos identificamos. La Virgen Morena ha venido a nuestra patria para ofrecemos su maternal protección: así lo expresa con gran ternura a Juan Diego y a todos nosotros: "Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas la enfermedad, ¿no estoy yo aquí, que soy tu Madre?"

Confiando en estas palabras de Santa María de Guadalupe, hoy venimos a este templo para pedirle a la Virgen Morena que vuelva sus ojos hacia nosotros, que mire a sus hijos que la aman y les conceda su maternal protección; Le pedimos su ayuda que impulse nuestro aprendizaje como discípulos para proyectar nuestra fe como misioneros con el fin de conocer y amar más a su Hijo Jesús y seguirlo con fidelidad y constancia, para que nuestros pueblos en Él tengan vida.

Que haga surgir numerosas vocaciones sacerdotales, religiosas y de laicos comprometidos que colaboren en la construcción del Reino de Dios en un ambiente de amor fraterno.

Para pedirle por todos los peregrinos que nos han acompañado en este día y por todas las familias de nuestras Diócesis, que vivan el amor auténtico en un clima de justicia, de libertad, de paz y de armonía.

"Virgen Santísima de Guadalupe, enséñanos a ser como Tú, verdaderos discípulos y misioneros de tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor. Llévanos a Jesús y que nuestro encuentro con Él sea tan profundo y transformador como el tuyo, que no podamos menos de testimoniarlo con nuestra vida auténtica mente Cristiana y que sintamos la necesidad apremiante de compartirlo y anunciarlo con alegría, prontitud y gratitud.

Te agradecemos todas las bendiciones concedidas por Dios a nuestras diócesis de Matamoros, Cd. Victoria y Tampico por medio de tu poderosa intercesión.

Te suplicamos intercedas ante Dios Nuestro Señor para que nos envíe muchos trabajadores a su mies, y que todos lo sacerdotes acepten generosamente la llamada del Espíritu Santo en el documento de Aparecida y se comprometan con sus comunidades y sus fieles laicos con la Gran Misión Continental.

Virgen Santísima de Guadalupe ponemos en tus santas manos orantes la fecundidad de nuestros Planes Pastorales y el firme compromiso de todos en la Gran Misión Continental.

Virgen Santísima de Guadalupe te suplicamos nos alcances de tu Hijo y del Espíritu Santo todas las gracias que necesitamos para seguir con fidelidad a tu Hijo, Jesucristo Nuestro Señor.

Así sea.

 
 
Imprimir PaginaAgregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosPágina anterior
 
© 2001-2007 Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Derechos Reservados