Homilía
pronunciada por Mons. Julio César Corniel Amaro, Obispo
de la Diócesis de Puerto Plata, República Dominicana,
en la celebración presidida por Mons.
Diego Monroy Ponce, Vicario General y Episcopal
de Guadalupe y Rector del Santuario,
en el X Domingo Ordinario.
8 de junio de 2008