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Agosto 2020

Este jueves 6 de agosto el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México preside la Ceremonia de Ordenación de 10 nuevos Presbíteros desde la Basílica de Guadalupe. Eduardo Javier Torres Colín, Jesús Eleazar Muñoz Cruz, José Guillermo Ortiz Hernández, Gabriel Juárez Hernández, Irving Hernández Salas, Joel Iván Solórzano Arroyo, Darío Micieli José Vázquez Domínguez, Giovanni Gangi y  Sergio González Guerrero.

Homilía pronunciada por el Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México.

“Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedaran sin perdonar” (Jn. 20, 23).

Qué importante encomienda hemos recibido de Cristo, los que hemos sido llamados y quienes hemos aceptado el reto de ser transmisores de la misericordia de Dios. Sin embargo, para tan grande tarea, nos transmite el Espíritu Santo, no nos deja solos, vamos bien acompañados. La única condición es que nos mantengamos en comunión con la Iglesia y en obediencia a Dios, a través del reconocimiento y la aceptación de la autoridad del Obispo propio y del Papa, Sucesor de San Pedro.

San Pablo en la segunda lectura expresa: “Nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado; ya todo es nuevo”. En Cristo y con Cristo crecemos y desarrollamos una nueva manera de pensar al asumir los criterios evangélicos, y con ellos iluminamos y orientamos nuestra conducta para que sea digna de la misión encomendada, y así nuestras relaciones con los demás den testimonio fidedigno, de quien nos ha enviado.

De esta manera el Espíritu Santo nos reconcilia, nos capacita y nos acompaña para actuar en nombre de Cristo. Así lo afirma San Pablo: “Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación…Nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es como si Dios mismo los exhortara a ustedes”.

Los presbíteros entre sí integran una familia, llamada a mostrar la comunión y la unidad en este mundo tan diverso, y en este tiempo tan desafiante en que la fractura cultural dificulta la transmisión de la fe y la relación intergeneracional. Somos conscientes que la personalidad de cada uno es diferente, y esa es una riqueza para solidariamente apoyarse y auxiliarse entre sí, ante los grandes retos, que especialmente en nuestro tiempo debemos afrontar.

No es fácil lograrlo, pero con la ayuda de los sacerdotes maduros en edad y experiencia, y con la mutua corresponsabilidad entre las distintas generaciones, y apoyados por la espiritualidad de la comunión, crecerá nuestra esperanza.

Con la confianza en la indispensable ayuda del Espíritu Santo, que guía y orienta a la comunidad eclesial, estos diáconos, antes de ser ordenados presbíteros expresarán su compromiso de orar por la Iglesia y por sí mismos, de atender con caridad a la comunidad de fieles que les encomiende, y de aceptar con espíritu de obediencia las indicaciones y mandatos de su Obispo, ahora a mí y después a mis sucesores.

Ponemos a estos ya inminentes presbíteros, en manos de nuestra Madre, María de Guadalupe, para que sean modelados por su tierna y maternal intercesión.

El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México oficia desde la Basílica de Guadalupe la Ceremonia Eucarística con motivo de las Ordenaciones Diaconales de los elegidos Daniel Morquecho Pérez, Guadalupe Reyes Aguilar, Paulo Tomás Patrito, Bernardo Valle Rodríguez y Jorge Valdez González.

Homilía pronunciada por el Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México.

Corrió Felipe y oyendo que el hombre leía al profeta Isaías le preguntó: ¿Entiendes lo que estás leyendo? Él le contestó: “¿Cómo voy a entenderlo si nadie me lo explica?

La necesidad de ser auxiliado para entender e interpretar la palabra de Dios queda de manifiesto en este pasaje y esta ayuda no solamente en el siglo primero era indispensable sino que siempre seguirá siéndolo tanto para católicos como para otros creyentes.

Este primer paso de escuchar, entender y asumir la palabra de Dios debe conducir al oyente de la palabra a recibir los sacramentos para ingresar a la comunidad cristiana y poder luego participar de la gracia y misericordia divina creciendo como miembro activo de la iglesia. Así lo constatamos en el caso del etíope, Felipe comenzó a hablarle y partiendo de aquél pasaje le anunció el evangelio de Jesús, siguieron adelante, llegaron a un sitio donde había agua y dijo el etíope: “aquí hay agua, ¿hay alguna dificultad para que me bautices?”, Felipe le contestó: “ninguna si crees de todo corazón”, respondió el etíope: “creo que Jesús es el hijo de Dios”, mandó parar el carro, bajaron los dos al agua y Felipe lo bautizó.

Para responder a esta necesidad de interpretar, de explicar y de conducir a quien quiere conocer la palabra de Dios. Dios ha llamado a muchos de nosotros para ser ministros al servicio de la palabra de Dios a tiempo completo. Estos cinco candidatos que recibirán hoy el sacramento del orden en el grado de diáconos aspiran a ser presbíteros al servicio de la Arquidiócesis de México, por tanto, deben centrar su vida en la escucha de la palabra de Dios y vivir conforme a ella para ejercer el servicio a los fieles tanto en la predicación como en la enseñanza y dar testimonio con su vida de lo que explican verbalmente.

El tiempo como diáconos ejercido antes del presbiterado es para ellos un tiempo pedagógico para crecer como maestros de la fe y conductores de la vida pastoral en una concreta comunidad parroquial. De esta manera cumplirán el mandato de Jesús que hemos escuchado esta tarde en el evangelio: “el que quiera ser grande entre ustedes que sea y que lo sirva y el que quiera ser primero que sea su esclavo”, así como el hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar la vida por la redención de todos.

La tarea es gigantesca y por ello deben ser conscientes que necesitan del auxilio de agentes de pastoral que les auxilie y en consecuencia también deben ser solícitos para preparar a quienes colaboren en las tareas evangelizadoras. Una gran responsabilidad recibirán dentro de un momento pero ellos saben que no están solos y que para su misión contarán con el auxilio divino del espíritu santo, por esto, son conscientes de la necesidad de orar con ocasión y sin ella para crecer espiritualmente y ser fortalecidos ante las acechanzas del maligno.

Ustedes como fieles no olviden pedir a Dios constantemente por la santificación de los diáconos y de los presbíteros, así la tarea evangelizadora será muy fecunda y beneficiará no solamente a las comunidades parroquiales sino a la acción conjunta de los fieles en favor de las necesidades más apremiantes de la sociedad.

A continuación escucharemos la alocución para recordar los diversos aspectos de la misión de los diáconos.

Junio 2020

IN MEMORIAM
Pbro. Francisco Javier Arteaga Gutiérrez

Homilía pronunciada por el M. I. Sr. Canónigo Leonardo Tinoco Flores, Canónigo Penitenciario de la Basílica de Santa María de Guadalupe.

Al ver Jesús a las multitudes se compadecía de ellas porque estaban extenuadas y desamparadas como ovejas sin pastor…

Hermanas, hermanos dos signos caracterizan nuestro acelerado mundo hoy: la crisis y el cambio particularmente por la pandemia mundial, global que estamos viviendo; los problemas se han complicado y las necesidades se han multiplicado más allá de nuestras posibilidades de darles una respuesta.  Nos cuesta trabajo asimilar estos cambios tan radicales y podemos caer en la desesperación o sentir algo así como nausea, como quien cae en el vacío y por eso necesitamos entonces quienes nos orienten con seguridad y nos ofrezcan apoyo verdadero; porque las gentes siguen tristes, deprimidas, decaídas, frustradas, como que ha sido engañada y ya no puede más.

Pues a lo largo de la historia, el Señor Dios ha escuchado los gritos suplicantes de los afligidos, como Jesucristo el Señor en sus recorridos anunciando el mensaje de salvación, el evangelio veía lleno de compasión a las multitudes como oveja sin pastor, por un lado y por otro, que no saben qué hacer, no sabían que hacer, y hoy tiende su mirada a cada uno de los problemas que nos angustian. Y nos hace la misma invitación: “Rueguen al Señor que mande trabajadores que respondan a estas necesidades graves y urgentes”.

Y claro que no se trata sólo de sacerdotes o religiosos; sino de agentes de pastoral en todos los órdenes, cada quién según su oficio, cada quien según su vocación, miembros de la iglesia que vivan su testimonio de fe y acción en medio del campo de la política, en el campo de la economía, en el campo de la cultura, de la ciencia y el arte, o de cualquier otra organización alternativa.

Por eso Jesús no sólo se compadece sino que actúa, va en busca del hombre, del ser humano para darle un sentido a su vida, enseñándole el camino, pero también llamándolo a colaborar con Él.  Jesús llamó a los doce y los envió como a nosotros a través del bautismo  nos ha llamado, nos ha enviado a ser sus discípulos en el mundo; somos los nuevos apóstoles de Jesús, enviados a luchar para que desaparezca primero nuestro desorden interior espiritual, esos demonios internos que no nos dejan actuar conforme a Dios, conforme a su evangelio.

Porque falta la oración, porque hay egoísmos, rencores, resentimientos, temores y tantas cosas más; para ir entonces luego a luchar porque desaparezcan las violencias que llenan nuestras ciudades, violencias de todo tipo que llenan nuestras ciudades, nuestros pueblos, en nuestro país, que penetran en las familias y en todo tipo de organizaciones; haciendo duro, difícil y escabroso el camino.

Hemos de ser pastores, a ejemplo del  único modelo buen pastor  Cristo el Señor, pastores de vida… Otra vez repito, cada quien según su oficio, según su profesión, según su vocación, cuidemos y trasmitamos vida pero no muerte. Si hoy los problemas se han multiplicado, no dejemos de hacer el bien, a ejemplo de nuestro maestro el Señor Jesús; como nos dice San Pedro en el libro de los hechos de los apóstoles que pasó por este mundo haciendo el bien, de esta manera hagamos nosotros también el bien , anunciando de esta forma  el mensaje del reino de los cielos a las ovejas descarriadas desvalidas, tristes, deprimidas, que andan deambulando por aquí, por allá; así desvalidas por un lado y por otro, con nuestro buen ejemplo, con nuestro testimonio lleno de esperanza.

Y por eso hoy: “Te rogamos a ti Santísima Virgen de Guadalupe, Madre y Patrona de América, Estrella de Nuestra Primera y de la Nueva Evangelización, haz que todos nosotros tus hijos e hijas sepamos ser los Apóstoles y mensajeros de tu hijo Jesucristo el Señor, el Verdaderísimo  Dios por quien se vive, muy dignos de su confianza, como lo fue de ti; Santísima Virgen María de Guadalupe, el Humilde San Juan Diego.

Que así sea.

Abril 2020

SEMANA SANTA Y PASCUA 2020
desde nuestras casas

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Marzo 2020

CUARESMA 2020
Camino Cuaresmal Guadalupano

«Es saludable contemplar más a fondo el Ministerio Pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2, 20). (Papa Francisco Mensaje para la Cuaresma 2020 N°2).

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Contingencia del COVID-19
Mensajes de los Padres de la Basílica de Guadalupe.

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Este 19 de marzo de 2020, durante la Solemnidad de San José, Patrono del Cabildo de Guadalupe, se llevaron acabo las Ordenaciones Episcopales de Mons. Luis Manuel Pérez Raygoza, Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal y Mons. Francisco Daniel Rivera Sánchez, en la Basílica de Guadalupe. Con gran alegría el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, presidió la celebración, recordándonos en su homilía, que:» Ordenaremos a tres nuevos Obispos, que tendrán en San José un modelo de vida para cumplir la responsabilidad de integrarse al Colegio Apostólico. En efecto, la responsabilidad episcopal consiste en conducir a la Iglesia, comunidad de discípulos de Cristo, de manera que ella refleje la presencia de Dios Padre en el mundo, siguiendo el modelo de vida de Jesucristo, y bajo la guía del Espíritu Santo»

El Cardenal al final de su homilía, nos dice: «Pidamos a la Virgen María y a San José, que cuidaron y protegieron con tanto amor y dedicación a Jesús, por estos nuevos Pastores, que hoy se integran al Colegio Apostólico para que nos ayuden a cuidar y conducir a la Iglesia, y así sea capaz de prolongar la presencia de Jesucristo Redentor en el mundo de hoy»

Homilía pronunciada por el Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México.

Los Padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las fiestas de la Pascua (Lc. 2,41).

María y José en su unión por el Matrimonio compartieron la misión como padres de Jesús. ¿Cuáles fueron, según los datos del Evangelio y la reflexión teológica de la Iglesia, las cualidades fundamentales que desarrolló José en su Misión de padre y esposo?

José vivió la virtud de la humildad al asumir su papel de Padre adoptivo, y dándole a María su dignidad como esposa, virgen y madre, y a Jesús la descendencia davídica, según la profecía de Natán (2Sam 7,12-14).

José vivió con plena fe y confianza en la Palabra de Dios, asumida con eficiente y puntual obediencia.

José cumplió su misión con una vida discreta pero eficaz, cuidando y protegiendo a Jesús y a María.

Lo hecho por san José en favor de María y Jesús, la Iglesia considera que sigue desarrollando su misión a lo largo del tiempo en favor de la comunidad de discípulos de Jesucristo, que prolongan la presencia de Jesús, Verbo Encarnado. Por eso, san Juan Pablo II llamó a san José, Custodio del Redentor, y por lo mismo, Custodio de la Iglesia que actualiza la Redención en favor de la entera humanidad.

Hoy con el mandato del Santo Padre Francisco que acabamos de escuchar, ordenaremos a tres nuevos Obispos, que tendrán en San José un modelo de vida para cumplir la responsabilidad de integrarse al Colegio Apostólico.

En efecto, la responsabilidad episcopal consiste en conducir a la Iglesia, comunidad de discípulos de Cristo, de manera que ella refleje la presencia de Dios Padre en el mundo, siguiendo el modelo de vida de Jesucristo, y bajo la guía del Espíritu Santo.

Las cualidades de San José que acabamos de recordar son una luz que clarifica este camino:

Para vivir la humildad es indispensable aprender a mirar las personas y los acontecimientos como los mira Dios, Nuestro Padre. Así nace y crece una espiritualidad que sensibiliza al Pastor para reconocer la intervención del Espíritu Santo a través de nuestras actividades humanas y pastorales.

Además la humildad facilitará nuestra tarea de cuidar y proteger a la comunidad eclesial, porque proporciona la capacidad de escucha, ya que el interés estará puesto en el bien de la comunidad y no en la búsqueda de nuestro confort.

La capacidad de escucha facilita la relación de la Palabra de Dios y la vida, y este ejercicio genera el indispensable discernimiento comunitario y pastoral. Así serán reconocidas las necesidades de la comunidad y serán tenidas en cuenta por la autoridad eclesial para toda planeación pastoral.

De esta manera seremos Pastores que respondamos al llamado del Papa Francisco para hacer de nuestra Iglesia Particular, una Iglesia Sinodal. Caminar juntos facilita la identidad y el sentido de pertenencia. La expresión caminar juntos define la Iglesia, como lo afirmaba San Juan Crisóstomo.

La humildad logra convertirnos en auténticos servidores, que al final de la jornada, o en la hora de las evaluaciones podamos expresar con sinceridad no somos más que siervos, el Señor ha estado grande con nosotros y ha hecho maravillas.

Fe y confianza en la Palabra de Dios, asumiéndola con espíritu de obediencia. Para ello será indispensable escuchar la Palabra de Dios no solo en privado, sino también en comunidad en sus distintos niveles: Colegio Episcopal, con su Presbiterio, con la Vida Consagrada y con los Fieles Laicos en sus distintas expresiones de organización.

Animación e impulso a la puesta en práctica de lo reflexionado y decidido pastoralmente, afrontando las distintas circunstancias y ambientes socio-culturales del Pueblo de Dios.

El ejercicio de la responsabilidad debe ser con discreción y eficacia; es decir, sin protagonismos ni buscando reconocimientos y alabanzas, sino afrontando con valentía adversidades y conflictos. Lo importante es el crecimiento de la comunidad en su conciencia eclesial, y la vivencia de la comunión como objetivo constante para dar testimonio al mundo del amor y la misericordia de Dios Padre.

Pidamos a la Virgen Maria y a San José, que cuidaron y protegieron con tanto amor y dedicación a Jesús, por estos nuevos Pastores, que hoy se integran al Colegio Apostólico para que nos ayuden a cuidar y conducir a la Iglesia, y así sea capaz de prolongar la presencia de Jesucristo Redentor en el mundo de hoy.

Ahora juntos nos ponemos de pie para suplicar a Nuestra Madre por todos los afectados de una u otra manera por la pandemia, y por todos los demás ciudadanos para que solidariamente asumamos la medidas preventivas con generosidad y gran responsabilidad.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
escucha nuestras oraciones, atiende nuestras súplicas,
acompáñanos, protégenos, cuídanos.

Bajo tu amparo nos quedamos Señora y Madre Nuestra,
te lo pedimos, por tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor.

Amén.

Febrero 2020

Un Milagro de Nuestra Madre la Virgen De Guadalupe.

Este 18 de febrero, llegó a la Basílica de Guadalupe esta imagen de Nuestra Madre, la Morenita del Tepeyac que fue comprada hace 5 años por habitantes de la comunidad de Xalatlaco, en Coscomatepec de Bravo, Veracruz para colocarla como Patrona y Reina de su Capilla y comunidad.

El pasado 14 de diciembre, narra Natanael Chávez Ortiz la capilla sufrió un incendio, lo cual provocó que el marco de la imagen se quemara quedando intacta la imagen: “Nosotros como creyentes lo vemos como un milagro, como una manifestación de María que siempre está con su pueblo”

Enero 2020

El Nuncio Apostólico Franco Coppola presidió la Misa por la Jornada de la Paz que se llevó a cabo el 1° de enero de este 2020 en la Basílica de Santa María de Guadalupe.

¿Cómo construir un camino de paz y reconocimiento mutuo? ¿Cómo romper la lógica morbosa de la amenaza y el miedo? ¿Cómo acabar con la dinámica de desconfianza que prevalece actualmente?, pregunta el Nuncio a los fieles asistentes a la Santa Misa, respondiendo y reflexionando a la par: “Debemos buscar una verdadera fraternidad, que esté basada sobre nuestro origen común en Dios y ejercida en el diálogo y la confianza recíproca. El deseo de paz está profundamente inscrito en el corazón del hombre y no debemos resignarnos a nada menos que esto”

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