Apariciones de Santa María de Guadalupe
Documentos Históricos
En este apartado se presenta una síntesis de algunos documentos históricos que confirman la historicidad del Acontecimiento Guadalupano. Para su estudio las fuentes documentales se dividieron en tres grupos según su origen:
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Introducción
Las fuentes indígenas Guadalupanas ocupan un papel fundamental. La gran mayoría de estas fuentes surge del contexto náhuatl, cuya lengua es rica en expresiones literarias para expresar poéticamente hechos de la cosmovisión mesoamericana y de su historia. Esta lengua, además, era la lengua «franca» de mesoamérica, usada por numerosos poetas, cronistas y literatos en tiempos antiguos y en los tiempos inmediatamente posteriores al Acontecimiento Guadalupano.
En la interpretación de las fuentes indígenas hay que tener en cuenta que éstas no son «puras» en el sentido cultural y lingüístico, sino que proceden de indígenas cristianos o que han estado en contacto con el mundo cultural español y misionero, estos contactos se reflejan en las fuentes, ya sea en el contenido, ya sea en el lenguaje. Por ello, para entender estas fuentes, se debe tener presente el riquísimo mundo literario náhuatl de temas religiosos, filosóficos y de ciencias naturales producido por indígenas y por españoles después de 1521.
El Instituto de Estudios Teológicos e Históricos Guadalupanos, A.C. ha preparado la siguiente síntesis de fuentes documentales que confirman la historicidad del Acontecimiento Guadalupano. Para mayor información sobre alguno de estos documentos, consúltese la obra: El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego de los historiadores: FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, EDUARDO CHÁVEZ SÁNCHEZ Y JOSÉ LUIS GUERRERO ROSADO (México: Editorial Porrúa, 31999).
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Nican Mopohua
Nican Mopohua
La fuente «príncipe» y documento guadalupano por excelencia, el Nican Mopohua, es obra del más insigne sabio indígena del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco: Don Antonio Valeriano. Sobre su autoría, ya los expertos no dudan. Recientemente, el Dr. Miguel León-Portilla y otros sabios han confirmado este aserto, por lo que indudablemente se trata de una obra del siglo XVI, compuesta posiblemente hacia 1556. Las características intrínsecas del texto, su riqueza de lenguaje y recursos estilísticos son elementos adicionales que confirman la datación de la obra en aquel siglo. Incluso cobra fuerza la tesis de que el propio Valeriano habría recogido de labios de su protagonista, el venturoso indio Juan Diego, la esencia, sino es que toda la relación del portento del Tepeyac.
Recibe su nombre, Nican Mopohua (en náhuatl «Aquí se narra…»), de las primeras palabras con las que inicia el texto, redactado en aquella lengua. Como se sabe, narra las apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego y la milagrosa imprimación de la Sagrada Imagen en su tilma.
Quien primero publicó el original náhuatl fue el capellán de la ermita, Luis Lasso de la Vega, en México, en 1649, bajo el título de Inin Huey Tlamahuizoltica1 Miguel Sánchez escribe el primer libro, basado notoriamente en él, en 1648, pero no traduce el texto. Lo hará posteriormente Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, quien realizó una traducción parafrástica al castellano, misma que aprovechará el P. Francisco de Florencia en su obra La Estrella del Norte de México. Por su parte, el padre Luis Becerra Tanco, testigo de las Informaciones de 1666, en su momento elaborará otra traducción. Ya en el siglo XVIII, el caballero italiano, Don Lorenzo Boturini Benaduci hace (o manda hacer) una traducción literal. En 1886, el padre Agustín de la Rosa realiza una traducción directa, sólo que del náhuatl al latín. Ya en el siglo XX, el licenciado don Primo Feliciano Velázquez realizó una muy cuidadosa traducción al castellano, que se dio a las prensas en 1926. En ese mismo siglo, se ocuparon de traducir el texto también los sabios P. Ángel María Garibay (quien no pudo publicarla en vida) y P. Mario Rojas, cuya versión acaso sea la más conocida, la mejor y la más usual. Otras versiones, como la de don Guillermo Ortiz de Montellano, insisten en cuestiones de análisis filológico, o son ediciones críticas con muy eruditas consideraciones lingüísticas, etimológicas, históricas e incluso exegéticas, como la del P. José Luis Guerrero Rosado (El Nican Mopohua. Un intento de Exégesis, 2 vols., México, 1996-1998). El último año del siglo XX, sale a la luz una versión del ya aducido Miguel León Portilla, aparecida bajo el título Tonantzin Guadalupe.
- Inin Huey Tlamahuizoltica
COMENTARIO:
Con este nombre se conoce a un pequeño libro escrito en náhuatl e impreso en México en 1649, en la casa del impresor Juan Ruyz, por el capellán del santuario Luis Lasso de la Vega. Su nombre náhuatl es Inin Huey Tlamahuizoltica, que significa «El gran acontecimiento», «La gran maravilla».
Se trata de la unión de dos escritos, a saber, el Nican Mopohua de Antonio Valeriano y el Nican Motecpana de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, enriquecido con leves adiciones personales del propio Lasso de la Vega, y llevado, como se ha dicho, a las prensas.
Empero, del análisis de los documentos mencionados, se colige que Lasso de La Vega escribió solamente la introducción y la conclusión del libro.
REPOSITORIO: Biblioteca Pública de Nueva York, Col. Ramírez. Monumentos Guadalupanos (removed from case 2), NYPL, Ser. I, vol. I, 207. (Ésta es la localización de la copia más antigua que se conoce).
| Nican Mopohua Boletín Guadalupano, Año III, Núm. 38, Febrero 2004, Lic. Arturo Rocha Cortés, págs. 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11. |
| Nican Mopohua Boletín Guadalupano, Año III, Núm. 39, Marzo 2004, Lic. Arturo Rocha Cortés, págs. 5, 6, 7, 8, 9 y 10. |
| Nican Mopohua Boletín Guadalupano, Año III, Núm. 40, Abril 2004, Lic. Arturo Rocha Cortés, págs. 5, 6, 7, 8, 9 y 10. |
Anales del indio Juan Bautista o Diario de Juan Bautista o Crónica de Juan Bautista
Anales del Indio Juan Bautista o Diario de Juan Bautista o Crónica de Juan Bautista
COMENTARIO:
Los llamados «Anales» de Juan Bautista son una especie de diario personal de aquel indio, inicialmente pensado como una «matrícula de tributos», pero ulteriormente convertido en crónica de hechos comprendidos entre 1528 y 1586.
Entre los hechos históricos que se consignan en este documento, hay algunos referentes a Nuestra Señora de Guadalupe y al Tepeyac. Por ejemplo, «In Ypan xihuitl 1555 años icuac monextitzino in Santa Maria de Quatalupe in ompac Tepeyacac», es decir: En el año de 1555 fue cuando se digno aparecer Santa María de Guadalupe, allá en Tepeyácac. O bien otro pasaje, cuya traducción es: «Domingo a quince de septiembre 1566 años fue cuando se hizo su octava de Nuestra Madre. Nativitas María [sic], y cuando fueron a hacerla fiesta en Tepeyácac, a santa María de Quadalupe. Allá hizo ofrendas Villaseca: hizo presente la imagen de Nuestra Madre, toda cubierta de plata la hizo, e hizo el don de cuartos en donde duermen los enfermos. Y hubo procesión. Allá andaban los Señores, los Oidores, y el Arzobispo y todos nosotros los indios. Y Villaseca allá dio de comer a los Señores, con la cual ocasión dio a saber a la gente cómo se hizo cargo del templo en Tepeyácac. También allá hubo danzas: el Canto de los Pescados, lo cantaron los mexicanos, y los tlatilulcas, el Canto de la Guerra.»
Reproducción de la p.17, §33, del Diario o Anales del indio Juan Bautista. ARCHIVO HISTÓRICO DE LA BASÍLICA DE GUADALUPE (AHBG), Ramo: Historia, Caja 101, exp. 1
También éste: «Sábado a 19 de octubre de 1566 años, fueron los de Juchipila a colocarse en el Tepeyácac: tal como se había dispuesto, se presentaron de cinco en cinco barrios; allá se colocaron en el Tepeyácac, allá durmieron. Y de todas las partes de la ciudad salieron en son de guerra y todos los moradores de México se juntaron en el Tepeyácac para hacer los honores al Señor, allá en el Tepeyácac; cuando llegó, le salieron al encuentro, le saludaron los de México y los señores de todas partes. Ahora bien, el domingo llegó al Tepeyácac, allá durmió, y hasta el lunes 21 de octubre llegó aquí a México; ya tarde vino a entrar acá, derecho se fue a la Iglesia Mayor y allí tardó bastante tiempo, de modo que cuando salió para entrar en Palacio, ya era de noche.»
O bien: «Hoy martes 11 de marzo de 1567 años, cuando ya anochecía, partió el Marqués para irse a Castilla, y se fue a dormir allá a Tepeyácac, y hasta el miércoles partió».
REPOSITORIO: Archivo Histórico de la Basílica de Guadalupe (AHBG), Ramo: Historia, Caja 101, exp. 1, (62 fols.), pp. 11 y 12 §24, p. 13 §27, p. 17 §33, p. 21 §49.
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Anales de Juan Bautista |
| Anales de Juan Bautista (1574) 1° parte Boletín Guadalupano, Año VI, Núm. 76, Abril 2007, Lic. Arturo Rocha Cortés, págs. 6, 7, 8, 9, 10 y 11. |
| Anales de Juan Bautista (1574) 2° parte Boletín Guadalupano, Año VI, Núm. 76, Mayo 2007, Lic. Arturo Rocha Cortés, págs. 7, 8, 9, 10 y 11. |
| Anales de Juan Bautista (1574) 3° parte Boletín Guadalupano, Año VI, Núm. 77, Junio 2007, Lic. Arturo Rocha Cortés, págs. 7, 8 y 9. |
Anales de Chimalpahin o Relaciones de Chalco Amaquemecan. Séptima relación
Anales de Chimalpahin o Relaciones de Chalco Amaquemecan. Séptima relación.
COMENTARIO:
Los An

